lunes, 9 de enero de 2012

Santiago en el corazón... y en el bolsillo

Santiago en el corazón. Todos los que a través de los siglos han peregrinado a la tumba del Apóstol Santiago desde los puntos más remotos de la tierra, han tenido una primera visión del Obradoiro borrosa. Sin ninguna nitidez. La razón es evidente: no es posible contemplar con claridad esta joya arquitectónica cuando la emoción nos embarga y las lágrimas nos nublan la vista. Ya cuando, por fin, tras el Monte do Gozo, se vislumbran las torres orgullosas de la catedral compostelana, el corazón se acelera en el pecho y un hormigueo nos hace revivir lo pies, que vienen muertos... Las piedras nos hablan en nuestro propio idioma, sea cual sea, y la ciudad construida en torno al sepulcro se vuelve joven para guiarnos por la Porta do Camiño, Casas Reales, Azabachería, Vía Sacra, Plaza da Quintana y la meta, el Obradoiro. Es fácil llevar a Santiago en el corazón, es fácil sentir la historia en las entrañas.


Más difícil es llevarlo en el bolsillo. Me refiero a la terrible realidad que se cierne en torno a este monumento. Iglesia, autoridades locales y una fundación privada protagonizaron esta semana un intercambio de pareceres sobre la situación de la catedral y su futuro que no presagia nada bueno. No habrá Año Santo hasta el 2021 y eso se traduce en que no habrá ingresos extraordinarios. Mientras, la humedad, el polvo, la sal y hasta las algas, hacen mella en esta joya de forma irreparable propiciando su degradación.
Esta semana los técnicos de la Fundación Barrié, que llevan casi tres años intentando salvar el Pórtico de la Gloria, señalaron que no tiene sentido emprender la rehabilitación de la obra del Maestro Mateo si  no se atajan las filtraciones de agua procedentes de la fachada barroca de la plaza del Obradoiro. El conselleiro de cultura, representante del poder local, respondía a esto anunciando que iban a gastar 2,5 millones en la fachada del Obradoiro. Pero la Iglesia asegura que este dinero ya se ha destinado a otros fines. 
Mientras miles de peregrinos sigan anhelando abrazar al Apóstol el espíritu del Camino estará vivo. No perdamos el rumbo. Santiago es emoción, es pasión, es sentimiento, pero también es planificación, presupuesto, colaboración entre entidades y ¿por qué no?: Europa. A ver si se enteran Merkel y Sarkozy ahora que están haciéndola nueva.