miércoles, 11 de enero de 2012

El reloj de la Apocalipsis se adelanta


Existe en Chicago un reloj llamado de la Apocalipsis,entre cuyos relojeros se cuentan 18 premios nobeles que esta semana han decidido adelantar su marcha un minuto en la carrera hacia el cataclismo final. Si el desastre nuclear fuera a producirse, de forma figurada, claro, a las doce de la noche, nos encontraríamos ahora a las doce menos cinco. La incertidumbre generada por la amenaza de proliferación nuclear y el calentamiento global son dos de los motivos que han llevado a esta asociación de científicos atómicos a adelantar su cuenta atrás.
Seguro que la colaboración entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su colega de Irán, Mahmud Ahmadineyad, para lo que ellos consideran que es su misión: «frenar la locura imperialista» del Gobierno de Estados Unidos ha contribuido bastante a esta puesta en hora del reloj del juicio final. Ahmadineyad inició en Caracas una gira por Nicaragua, Cuba y Ecuador por la libertad de los pueblos. Dios nos libre de los libertadores... sobre todo si tienen bombas atómicas.
La respuesta no se ha hecho esperar. Esta mañana un científico nuclear iraní moría en un atentado en el norte de Teherán. Desde una moto han adosado una bomba lapa contra su coche. Con el ya son cuatro los especialistas vinculados al controvertido programa atómico de Irán que mueren víctimas de un ataque similar, ¿qué casualidad?. Otro empujocinto al tic-tac.
A pesar de todo ello sigue abierta la puerta de la esperanza: No debemos olvidarnos de la primavera árabe, de los movimientos de Indignados y de la contestación política en Rusia. En ellos se manifiesta el poder del pueblo, de la gente corriente como tu y yo. Y este poder es esencial para afrontar los desafíos que nos plantean el uso de la energía nuclear, la crisis económica o las consecuencias del calentamiento global. El mundo se debate ahora en un punto inestable y en nuestras manos está inclinar la balanza. Hagámoslo: volvamos al reloj de arena.