lunes, 13 de febrero de 2012

Vuelven los cuentos clásicos


Es la nueva moda en series de  televisión : los cuentos clásicos revisitados. Cansados ya de tantos médicos y hospitales los guionistas de la pequeña pantalla, que ahora es bien grande, se han decidido a darle una nueva vuelta de tuerca a los cuentos de toda la vida. Caperucita, Blancanieves  o la Bella Durmiente irrumpen en la noche en un tono alejado del público infantil . Y como siempre pasa, la original idea ha salido a la luz de la mano de  tres series muy similares. ¿Coincidencia?
En primer lugar Once  Upon  a Time (ABC) La realidad y la fantasía se entrelazan en un historia en la que un niño y su madre biológica serán los protagonistas de carne y hueso de un cuento de hadas. El niño vive un mundo de fantasía en el que intentará involucrar a su madre, a la que identifica como la hija de Blancanieves. Por su puesto hay un bruja madrastra, un pepito grillo y un enano maligno.  Impecable visualmente es muy entretenida como cine familiar. La emite AXN.
La segunda propuesta es Grimm (NBC);  otra visión del mismo asunto. El protagonista es un detective de homicidios que descubre que pertenece a la estirpe de los Grimm. Los conocidos hermanos Grimm habrían sido cazadores de monstruos maléficos y defensores de la humanidad. Todas las historias contadas por los hermanos serían reales, sucedidas a estos guerreros en su batalla contra los seres de otros mundos y no meras fantasías. De acción trepidante, incluye algunas escenas que desaconsejan compartirla con el público infantil. La emite Calle 13.
Tras el éxito de estas dos versiones americanas Antena 3 se ha animado a hacer sus Cuentos del Siglo XXI. Aun en proceso de grabación, se iniciará con Caperucita: una adolescente que vive una relación difícil con su madre.


Espero que os guste alguna de las tres. A mi Once Upon a Time me tiene enganchadísima.  En cualquier caso es un maravilla que las series de televisión miren hacia los textos clásicos y no se limiten sólo a diálogos insípidos de culebrón. Un buen incentivo para retomar los relatos infantiles y releérselos a nuestros niños. Qué nos se pierda la tradición.