viernes, 18 de enero de 2013

Diario de Invierno: Auster íntimo.

Nostalgia, ternura. Auster se vuelve íntimo en su Diario de Invierno y nos regala sus recuerdos más queridos. A pesar de la segunda persona en la que nos habla los sentimos cercano, un poco perplejo ante la realidad inapelable de que él ha sido el protagonista principal de su historia. Una historia que ya en las primeras líneas confiesa haberle pillado por sorpresa.
Auster no es el gran escritor, no es el reputado creador del estilo austeriano
Es solo un niño que asiste asustado a los cambios de su entorno, a la pérdida: la absurda muerte de su perro,  la dolorosa muerte de su padre. Saborea el inicio de la sexualidad, reprimido por la moral de la epoca y confiesa su mal trago en brazos de unam prostituta.
Es solo un joven sin recursos que malvive en la lucha por el escribir. Un artista enamorado que pelea con bravura por una relación que fracasa. Un parisino de adopción, un judío si es necesario....
Es solo un hombre maduro marcado por la muerte de su madre,  que nos revela sus crisis de pánico, sus ansiedades, su bloqueo sin lágrimas y el apoyo de su esposa.
Es solo un ser humano con una vida a cuestas. Y que es capaz de contárnosla con maestría. Como diría García Márquez; vivir para contarla.