martes, 14 de febrero de 2012

Ya hay un gallego en la luna



Los gallegos, pueblo de emigrantes, siempre hemos tenido a gala que allí donde te dirijas, a cualquier punto del planeta al que puedas llegar, encontrarás uno de esta estirpe. Ayer, el satélite Xatcobeo hizo realidad nuestro mejor sueño al colocar a un gallego en la luna. Y qué gallego. Porque este no llegará allá abordo de un carguero y con la maleta atada con cuerdas, ni en el autobús de Duseldorf con una ristra de chorizos. Nuestro hombre en la luna es un satélite de última generación que emprendió un Camino de Santiago al revés y desde la Guayana Francesa atravesó el anillo de Van Allen para situarse entre 300 y 1.450 kilómteros de altitud sobre la tierra. Para sentirse orgulloso. 

Es este camino xacobeo el que nos sacará de la crisis. Estoy convencida. El camino de la ciencia, del esfuerzo y de la inteligencia. Pero desde luego hay que apoyarlo. La realidad es que mientras Alemania ha aumentado su presupuesto para investigación en 12.000 millones de euros, en España, se ha recortado en  600 millones.
Nuestro peregrinaje no va por buen camino. Así lo entienden también las 283.000 personas que han firmado a través de Internet una propuesta en el que se pide la creación de una casilla para la ciencia en la declaración del impuesto de la Renta. La idea, que  partió del blog de un joven investigador español que trabaja en Gran Bretaña, Francisco Javier Hernández, ha sido apoyada con miles de firmas que han sido entregadas al Ministerio de Hacienda. El texto de la petición se refiere también a los efectos de la fuga de cerebros que supone la reducción de la inversión en investigación y desarrollo.
Dejemos de centrarnos en Garzón, en los amiguitos del alma y sus bigotes y miremos hacia el futuro. Que el peso del pasado no nos ancle. Nadie va a venir a salvarnos, ni los derechas ni los de izquierdas, bien que lo sabemos. Solo nos queda esperar un milagro: ¿tal vez el de la innovación y la inteligencia? 
Ya hay un gallego en la luna. Si hay trabajo avisará, eso es seguro. Y pronto seremos cien los que allí nos instalaremos.