sábado, 4 de mayo de 2013

Madres y trabajadoras


Las palabras mujer y poder no acaban de rimar. Aunque se supone que las trabajadoras de occidente ya gozan de la igualdad de oportunidades con el hombre, lo cierto es que el mundo de la empresa sigue regido por los varones. ¿Por qué las mujeres no ocupan puestos directivos?  Sheryl Sandberg trata de responder a esa pregunta en su libro Lean In (Vayamos adelante). Sus teorías han recibido fuerte contestación, también desde los sectores más feministas.

Sandberg, actual directora de operaciones de Facebook y ex ejecutiva de Google presenta en su libro Lean In  una  "especie de manifiesto feminista"el que   sobre el papel de las mujeres en la empresas."Es hora de afrontar el hecho de que nuestra revolución se ha estancado", explica  y  formula su mundo ideal como aquel en "  las mujeres dirijan  la mitad de los países y  los hombres dirijan  la mitad de los hogares". Difícilmente se puede discrepar de estos ideales.
Pero el libro no se queda en el diagnóstico, sino que ofrece la fórmula para cambiar el rumbo de las cosas. Y es aquí donde se ha ganado la crítica de los sectores feministas y ha surgido la polémica. Sandberg plantea que debido a las fuerzas internas y externas, las mujeres toman pequeñas decisiones a lo largo de su carrera que impiden su progreso. La indecisión, la falta de confianza en si mismas y el querer ser agradables a todos, serían algunas de las lacras que arrastran al género femenino hacia los puesto de cola de las organizaciones. El cliché de que las mujeres triunfadoras son odiadas por todos, funcionaría como un freno a las ambiciones profesionales femeninas. Tampoco se olvida de la presión a la que se ven sometidas para planificar su futuro teniendo como objetivo  formar una familia, lo que las obliga a pensar en los demás antes que en si mismas y renunciar a sus triunfos.
El libro, que intercala historias personales de la autora y anécdotas divertidas que protagonizan ejecutivos de alto rango de los dos sexos, combinadas con datos e investigaciones, también referidos a España, sobre las mujeres y su labor profesional, pretende ofrecer fórmulas sencillas para vencer estos obstáculos.«A lo largo de mi vida, me han hablado de la desigualdad en el trabajo, pero nunca me dijeron nada sobre cómo yo misma podía ser un lastre», escribe. «Podemos volver a encender la revolución interiorizándola. El giro hacia un mundo más igualitario sucederá persona por persona», añade.
Sandberg destaca la necesidad de que las mujeres aumenten su confianza en sus capacidades. Explica que suelen pensar "no estoy preparada para esto” cuando la respuesta, debe ser “quiero hacer esto y aprenderé a hacerlo”.También deben entender que los aumentos de sueldo y las promociones a puestos directivos no son recompensas automáticas por haber hecho un buen trabajo y que es necesario negociarlas y reclamarlas. Aunque para tener éxito en estas demandas es necesario ir con pies de plomo para no resultar demasiado ambiciosas.
Anima a las mujeres a aprender a levantar la mano en las reuniones y no desistir del protagonismo, no ceder ante el empuje de los demás. Al buscar culpables de la postergación femenina señala que  "no es el hombre, ni el sistema económico ni la educación que reciben las mujeres, sino que son los propios frenos que cada mujer se pone a sí misma y que todas las mujeres son capaces de derribar” señala Sheryl.
Insiste en que se pueden tomar medidas  para combinar los logros profesionales con la realización personal y demuestra que los hombres también pueden beneficiarse mediante el apoyo a las mujeres en el lugar de trabajo y en el hogar. 
Pero se olvida de la crisis económica y del alto nivel de paro y no menciona como salir vivo de la reducción de plantilla o cómo buscar empleo si ya se ha perdido. Algunos sectores han criticado que responsabilice a las mujeres, que ya están luchando para cumplir con exigencias imposibles, de sus carreras mediocres y sin embargo, no apunte a los gobiernos y los empresarios , que son lo que deben a proporcionar facilidades para el cuidado de los niños y más empleos flexibles
El nuevo feminismo de Sandberg es un feminismo para las clases privilegiadas, pero por lo menos ha vuelto a poner el espinoso tema de la igualdad sobre el tapete.


Publicado en La Voz de Galicia