martes, 29 de noviembre de 2011

Indignado a los 90. En homenaje a Sampedro recupero esta entrada antigua.

>Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura>. Porque para estar indignado no hace falta tener 20 años. José Luis Sampedro recibió ayer a los 94 años el Premio Nacional de las Letras. Pero a su grito intelectual de indignación se unirán hoy también otros cinco millones y medio de lamentos de realidad. Los de los pensionistas españoles que este año han perdido 2,9 puntos de poder adquisitivo, lo que equivale a 420 euros por persona: una fortuna para los jubilados y viudas que tratan de salir adelante en este furgón de cola de la economía mundial. Victimas de la crisis, nuestros mayores también han levantado la voz para decir que están hartos de ser mano de obra barata: se sienten angustiados y utilizados por unos hijos que delegan excesivamente en ellos el cuidado y la educación de los nietos. Parece que aquel idilio abuelo-nieto que Sampedro retrató en su magnífica y tierna novela La sonrisa etrusca, también se ve superada por la realidad. Desde luego que hay motivos para estar indignado a los 90.