lunes, 31 de marzo de 2014

Cómo ser un producto líder


Somos una marca. El mundo laboral es un mercado exigente y
cada trabajador tenemos nuestra propia forma de vendernos, ya sea de forma consciente o incosciente. Es nuestra decisión engrosar los estantes de los productos con marca blanca, fácilmente sustituibles y prescindibles, o convertirnos en un objeto exclusivo y deseable por todos, Un producto por el que el empresario estará dispuesto a pagar más.
Irene Martínez en su libro marca profesional nos recuerda que vivimos en un mundo en el que el 20% de las causas genera el 80% de los resultados,esto es, que solo uno de cada cinco profesionales conseguirá convertirse en un trabajador sobresaliente, relevante y diferente, mientras que los otros cuatro tendrán que conformarse con trabajos y sueldos de baja categoría. Este libro nos ayuda a entender qué es lo que nos convertirá en uno de los elegidos.
Irene Martínez nos presenta a lo largo de 200 páginas en un tono ameno algunos de los conceptos que nos convertirán en una marca líder en el mercado laboral. Para empezar nos propone elaborar un propuesta de valor, lo que ofrecemos, en un tuit de 140 caracteres. Un tuit que podemos variar según nos dirijamos a nuestra propia empresa, en busca de un ascenso, o a otra entidad, en busca de un trabajo. A continuación nos anima a dibujar tres círculos con distintos contenidos. En el primero figurará los que sabemos hacer,en el segundo lo que queremos hacer y en el tercero lo que está dispuesto a pagarnos el mercado. En la intersección de estos tres grupos está nuestra clave, nuestra fuerza.
La siguiente fase es saber comunicar nuestro valor. Para ello hay que identificar a nuestros "clientes", las personas claves en nuestra carrera profesional, así como los aliados y los canales para llegar a ellos.

El libro se ilustra con cantidad de ejemplos prácticos, así como test y cuadros para autocompletar y que nos ayudarán a tomar las decisiones adecuadas. Irene Martínez desmonta algunos de los bulos más repetidos, como el supuesto efecto Mozart (escuchar su música desarrolla la inteligencia) y nos orienta a líneas más realistas como el efecto Zander (para aprender no hay más secreto que la práctica). También echa mano de la evolución para hablarnos de los tunicados y los pulmonados y lo que supone el miedo al cambio; nos hace conscientes de nuestro capital relacional y de la importancia de usar las redes sociales en nuestro favor aportando información valiosa y huyendo de los clichés, en especial en nuestro perfil de Linkedin.
La autora busca la referencia de los expertos para explicarnos la manera de tener "buena suerte”, cuál es la influencia del secuestro amigdaliano en nuestra toma de decisiones o incluso lo que la falta de tiempo puede hacer con las intenciones del Buen Samaritano. Nos alecciona sobre el efecto Mateo ( que actúa como un halo favorecedor a nuestros intereses) y su opuesto el efecto Matilda, que misnuvalora el trabajo objetivo y no nos permite atrincherarnos en la excusa de la edad para evitar afrontar el cambio.
El libro nos instruye sobre las reglas del juego del mundo laboral en la nueva economía y nos propone estrategias para el cambio que nos ayuden a fomentar nuestra reputación, a conectar con los demás y explotar nuestro capital atractivo. Para ello se vale de teorías tan seductoras como el happyshifting, un concepto que se refiere la profesionales decididos a buscar la felicidad a través del trabajo; lo que antes llamábamos estar realizados; el modelo SCARF, que nos ayuda afrontar los cambios sin miedo; el ejemplo del gorila invisible, que demuestra cómo nos engaña nuestro cerebro: si la primera impresión que has dado no es buena, esfuerzate en la segunda; o la eficacia de la sonrisa Duchenne , aquella que conseguimos tras educar el rostro y que nos estimulará sensaciones placenteras.
Y para que no nos perdamos por el camino Irene martínez nos anima a construir nuestra marca empujandonos a abandonar el plano teórico y a pasar a la acción. "Elige algo y empieza ya. No solo te los propongas, hazlo", dice. Ya que el momento ideal para arrancar no existe , es mejor arrancar ya, "siempre es mejor hacer algo que no hacer nada". Asi que, manos a la obra.

Publicado en La Voz de Galicia