sábado, 22 de marzo de 2014

Mamá, de Oates: Un Libro dos visiones

1.Un homenaje a la madre. Por Pucho Méndez.
“Esta es la historia de cuanto echo en falta a mi madre. Algún día, de una manera única, será también tu historia”. Este es un homenaje a la madre, de un gran nivel, en el que la autora nos cuenta la historia de su familia,de su niñez adolescencia y madurez, usando como narradora a Niki, la hija rebelde, independiente , provocativa, insegura ,sincera y sensible, capaz ,al llegar a la treintena y al perder a su madre ,de descubrir los valores profundos arraigados en ésta y como casi siempre, hacerlo cuando es tarde, cuando ya no está. Recorremos con Niki, todas las relaciones de mamá con los más cercanos, con los familiares, con los amigos y, lo más llamativo, con los desconocidos a los que siempre está dispuesta a echar una mano. Descubrimos el significado profundo que en cada uno de ellos tuvo su trato con mamá y de su generosidad sincera y espontánea sin residuos de humillación. Tenemos pues, una mujer, como muchas, llena de coraje, resistencia (capaz de soportar el peso sin repartir la carga ), cordura y amor por los suyos. Buena llamada a la reflexión para cada uno de nosotros.
2. Un libro para las hijas. Por Elena Méndez
Empecé a leer Mamá de Joyce Carol Oates pensando que sería una buena novela para regalar el Día de la Madre: nunca le regalo un libro a la mía que yo no haya leído antes. Pero desde las primeras líneas ya vi que me había equivocado. Este no es un libro para madres, es un libro para hijas. Un libro que espero que no tardéis mucho en leer, si aun queréis tener una oportunidad de aproximaros a la mujer que os trajo al mundo. Si todavía albergáis esta esperanza de conocerla, escuchar lo que Oates nos cuenta por boca de Nikki, una eterna adolescente treintañera que no descubre que es hija hasta que encuentra a su madre muerta. No esperéis melodramas, ni tan poco un thriller, pero hay sentimientos, hay transformación por el dolor y hay un asesino. Pero sobre todo hay un prosa pausada, que se recrea en el detalle, en la descripción de los ambientes, los olores, lo colores. Esos que nos devuelven a nuestra infancia. Mamá ya no está, pero esa ahora cuando su hija la conocerá por boca de los demás, por los retazos del pasado que afloran a su muerte. Y descubrirá cosas con las que no contaba. Sabrá que la sonrisa de mamá no significaba lo que ella pensaba.

La pobre mamá...