lunes, 9 de septiembre de 2013

Frida Khalo según Elena Poniatowska



Siempre he sentido fascinación por Frida Khalo. Su obra, su historia, su dolor me atraen como un imán. Sin embargo ha sido el retrato que la periodista Elena Poniatowska , que también fue su amante, ofrece en su libro las Siete cabritas, el que me ha abierto los ojos. Habla Frida con voz propia y no lo hace con el afán de agradar.
“Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar.” Su enfermedad, su invalidez, la convierte en una niña especial, algo alocada y dotada de gran sensibilidad. Una niña que pese a todo mantiene su pasión por la vida, por la pintura, "pies para que los quiero si tengo alas para volar". Una mujer atormentada por la la pasión, esclava del amor y los celos por Diego Rivera. "Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbo al suelo... El otro accidente, es Diego."
Poniatowska construye un relato conmovedor en el que vemos a una Frida que a pesar de sus limitaciones físicas no se conforma con jugar el papel destinado a las mujeres. "Las manos que ves tomaron la tijera y cortaron mi pelo, segaron los cabellos largos en el suelo, me vistieron de hombre, abotonaron los botones de mi bragueta y escribieron la canción: "Mira que si te quise fue por el pelo, ahora que estás pelona ya no te quiero". Todo lo pinté, mis labios, mis uñas rojo-sangre, mis párpados, mis ojeras, mis pestañas, mis corsés, mi desnudez, mi sangre, la sangre que salió de mi cuerpo y volvieron a meterme, los Judas que me rodean, el que cuida mi sueño en la noche, el Judas que me habita y no dejo que me traicione. Esta que ves nunca quiso ser como las demás; desde niña procuré distinguirme para que me pusieran en un altar. Supe siempre que en mi cuerpo había más muerte que vida. Desde pequeña me di cuenta, pero entonces no me importó porque aprendí a combatir la soledad. A un enfermo lo aíslan. A los amigos se les conoce en la cárcel y en la cama". Así se retrata. Así nos la explica Poniatowska. Así la adoramos. Frida.