viernes, 14 de junio de 2013

La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero . Un libro y dos visiones: ¿es un un libro que sana o que hace daño?


1.Un libro que sana. (Por Elena Méndez)
Esto no es un libro, es una medicina, un bálsamo que cura, un ungüento milagroso que libera el dolor malquistado . Un remedio que a veces escuece y hasta hace brotar lágrimas de ternura, de tristeza, de vida. Es un poema hecho prosa, un sentimiento que traspasa fronteras, que supera años y épocas para tejer ese hilo que hermana en el dolor y en el amor. Quién no soñó con ser madame Curie o por lo menos en seguirla. Yo lo soñé y ahora veo que apenas la conocía. Mi heroína era más cercana de lo que creía, más débil, más parecida a mí, a ti, a todas las que amamos, a las que no nos rendimos, a las que luchamos y fracasamos, a las que también a veces vencimos. Este libro es una medicina y como tal hay que tomarlo con precauciones, con cautelas. Si tu herida aun supura se prudente con la dosis. Si está enquistada, mira bien si precisa de este tratamiento de luz y vida o si será muy agresivo. Espero que estas líneas te sirvan de prospecto.




 2. Muy dura. ( Por Pucho Méndez)
 Es dura, muy dura, la novela de Rosa Montero. No, no es un bálsamo, es un duro recordatorio, un volver a vivir lo ya guardado bajo siete llaves, un rememorar tiempos de angustiosa enfermedad del ser amado, de mentiras  increíbles que sólo el enfermo quiere creer y que quiere que tu le cuentes, que  le digas que se equivoca, que hay esperanza cuando no la hay. No fue agradable el vivir las experiencias de Rosa ni las de Marie, fue un roce constante en la carne viva, fue  duro para el que lo ha pasado. Lo siento, pero no alivia no reconforta, sólo duele, duele mucho y emociona. Está todo tan bien escrito, tanto lo de Rosa como lo de Marie, que a pesar de la angustia creciente sigues leyendo para tratar de encontrar un alivio, un descanso, algo que te ayude. Pero no, no lo hay, y es que no hemos entendido el papel de la muerte en lo que es la vida. Sólo recuerdas  lo que debiste haber hecho y no hiciste, lo poco cariñoso que fuiste en la última conversación, lamentos que ya no sirven..Quizás la dosis fue muy fuerte para mi o no era el medicamento adecuado.