martes, 18 de junio de 2013

El mar de John Banville

Al ritmo de las olas. Así escribe John Banville. Unas veces pausado, lleno de serenidad, otras revuelto, angustioso, impredecible. Y nosotros en la orilla, asistiendo asombrados al espectáculo. Digamos que casi hipnotizados por la prosa envolvente que nos conduce al interior de Max Morden. Un viudo diletante que regresa a la playa de su infancia. Un mar en el que tuvo su primer hallazgo y su primera pérdida. Amor y muerte.  Un retorno a los sabores, a los olores, a los colores y sonidos de los primeros años, que le enfrentan al presente. A la muerte de su esposa.
Un niño y un hombre a merced del mar. A merced de la vida. Como todos.

"Hicimos lo que pudimos, Anna y yo. Nos perdonamos el uno al otro, por todo lo que no éramos. ¿Qué más podía esperarse, en este valle de lágrimas y tormentos? No pongas esa cara de preocupación, dijo Anna. Yo también te odié, éramos seres humanos, después de todo. No obstante, a pesar de todo, no puedo desembarazarme de la convicción de que me perdí algo, de que nos perdimos algo, sólo que no sé qué pudo ser"....