jueves, 27 de octubre de 2016

De "La Loca de la casa " a "La Carne", Rosa Montero. Una autora, dos libros.



La loca de la casa por Pucho Méndez


Esta no es una novela al uso , es una mezcla de experiencias personales, más probablemente ficticias que reales, mezcladas con los imaginarios de la autora que con su “loca de la casa” como decía Santa Teresa desborda pasión y locura por la escritura, por el bendito oficio de escribir y, más aún, por la lectura. No hay mejor oficio que el de lector, y como ella dice; si a cualquier escritor lo pones en la tesitura de tener que elegir entre lector o escritor la mayoría de ellos renunciarían al oficio de escribir.
Decía, creo que Nabokov : El buen lector no es el que se identifica con los personajes de la lectura, el buen lector es el que se identifica con el autor mientras va desgranando y disfrutando de la lectura. Esto es lo que nos pasa aquí, nos identificamos con Rosa , vivimos su pasión y desventuras, su vida hippie y desenvuelta, su amistad con Pilar Miró, su forma de pensar y amar, en fin todo un personaje por el que enseguida sientes total empatía y vives lo que te cuenta. Es corta y la lees sin enterarte .

La carne por Elena Méndez


Ya no queda frescura. La última novela de Rosa Montero habla de la soledad, del miedo a la vejez y también de literatura. No se si son los años de la autora o de esta lectora, pero la historia me ha parecido impostada, artificiosa. Tras las pretendidas emociones se vislumbra el andamiaje de una historia creada alrededor de las interesantes vidas (reales y no reales) de los autores malditos. Una llamativa documentación que se adorna con una historieta de amores y desamores, gigolós y mujeres desesperadas, y hasta gemelos (como en los culebrones) que nada aporta. El conjunto chirría. No encajan las piezas.