miércoles, 7 de mayo de 2014

Canadá, lo mejor de Richard Ford

Había leído otras novelas de Richard Ford , pero nada comparable a esta. A la dificultad de escribir una gran novela , aquí hay que añadir que el protagonista es un chaval de quince años que nos cuenta, en primera persona, las duras vivencias en las que se ve envuelto. Ponerse en la piel de un adolescente, sin serlo, y no aburrir a la concurrencia, tiene un gran mérito, si además lo que cuentas está bien hecho, consigues un gran trabajo.
La novela esta llena de vivencias dramáticas en el corto plazo que nos ponen en la piel del protagonista y nos llevan a reflexionar con él y paladear con calma lo bien escrito. Hay momentos mágicos, como el de la idea del “pensamiento inverso”: “El hábito (propio de Dell) que me hacia creer que había importancia donde no había mas que carencia”. Es no sólo de gran exquisitez por lo que sugiere, sino que es muy apropiado en un adolescente , la forma de ver en el adulto admirado el acierto aunque en realidad sólo hay fallo.
 Tampoco quiere olvidar los consejos de la madre para la explicación de los hechos :”la ductibilidad”; la aceptación y adaptación de los hechos sin dejar que un único pensamiento malsano invada nuestra mente. Además del joven hay que destacar el personaje siniestro: Arthur Remlinger , que justifica todas sus acciones y que supedita cualquier cosa en favor de su “ego” y cuya máxima no tiene desperdicio : ” Algún día , en alguna parte sería capaz de explicarme todo aquello a mí mismo “. 
No quiero abusar de las citas, pero la novela esta llena de ideas que nos invitan a la reflexión y nos hacen valorar lo escrito, como la de la hermana de Remlinger :”Uno es bueno , si puede hacer algo malo , y decide no hacerlo” que la encuentro muy atinada. Para mí esta es una gran novela.

Remitido por Pucho Méndez