martes, 10 de febrero de 2015

Elena Ferrante, una escritora apasionada.



Nadie sabe quién es Elena Ferrante. Es todo un enigma sin resolver cual es la verdadera identidad de esta escritora italiana que prefiere seguir en el anonimato pese a sus seis novelas publicadas y sus ventas millonarias. Sus libros, de pasión desbordada, hablan de una mujer, aunque algunos creen que es un hombre, capaz de escribir una historia como las de antes para poner al descubierto la violencia que encierra la pobreza y  la hipocresía que oculta el decoro burgués. Su trilogía de Nápoles formada por La amiga estupenda, El mal nombre y Las deudas del cuerpo, publicada hace unos meses; ofrecen la historia honesta y descarnada de dos mujeres napolitanas que mantendrán su amistad a lo largo de toda su vida. La autora, que nos anima a "descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura", construye un fresco naturalista al estilo de las películas neorrealistas de De Sica y Visconti, en el que los personajes femeninos, su sexualidad, su maternidad, su rebeldía e inteligencia nos arrastran a través de centenares de páginas con energía arrolladora.
Elena y Lila nacen en un barrio pobre de Nápoles al final de la segunda guerra mundial. Vivirán una infancia de miseria e ignorancia de la que solo saldrán apoyándose en su propia inteligencia. Pero mientras Elena conseguirá estudiar y alejarse de la sociedad malsana y absorbente del barrio, Lila deberá conformarse con hacer un buen matrimonio. O más bien uno malo, ya que acabará casada con un capo de la camorra local. Su amistad es complicada. Las dos son pobres e inteligentes, pero Elena es una chica buena, obediente y responsable, Lila es mala, peligrosa  y transgresora.  Las dos mujeres viven en perpetua competencia y a la vez con profunda comunión. Se desafían y compenetran en una relación en la que la envidia y la comprensión van de la mano.
Matrimonios, amantes, hijos, padres y hermanos forman una red tupida y agobiante que se extenderá en torno a estas dos mujeres. Atrapadas e inseguras de sus propias capacidades lucharán por manejar sus vidas y buscar su sitio. La tarea se demuestra mucho más compleja de lo que pudiera parecer. Feminismo, socialismo, lucha proletaria y hasta los inicios de las computadoras, todo tiene cabida en esta novela río en la que Ferrante, sea quien sea, vierte su intelecto y su pasión hasta arañar nuestra indiferencia. Descarnada y a ratos cruel, logra conmovernos con su prosa clara y veloz, que nos deja sin aliento. Cosas de mujeres.
Publicado en La Voz de Galicia.