sábado, 16 de noviembre de 2013

Nocturno de Chile. Una atrevida obra de Bolaño.

Un cura del Opus que teme a la muerte. Una noche de fiebre que le devuelve al pasado. Y en el delirio evoca un nocturno de Chile oscuro y divertido. Irónico, atrevido en su fondo y en su forma. Cuatro episodios enlazados por los recuerdos febriles de un anciano. El ambiente litetarario y elistista, con un toque homosexual, es el tema de la primera escena: La segunda transcurre en la Europa de los años 50, entre curas, halcones y palomas. Toque surrealista. La tercera, la que más me impactó, introduce a Augusto Pinochet, interesado en recibir clases de marxismo (Bolaño dice que se basa en un hecho real!!). Y también a los señores. Oido y Odeim, cuyos nombres hay que leer al revés, Tronchante y terrorífica.La última secuencia es la más inquietante. El clérigo entra en contacto con María Canales y sus tertulias literarias. Unas tertulias que esconden una verdad oscura.Otro episodio que Bolaño sacó de la cruda realidad.
Todo esto en dos párrafos. Si, solo en dos. Y el segundo solo tiene una línea. Léelo antes de que se desate "la tormenta de mierda” .