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lunes, 11 de mayo de 2015

La luz de Anthony Doerr ilumina el Pulitzer

El estadounidense Anhony Doerr acaba de conseguir el
premio Pulitzer por su novela La luz que no puedes ver. El galardón reconoce la virtudes de esta obra ambientada en la Segunda Guerra Mundial en la que Doerr cuenta las historias paralelas de una chica francesa ciega y un joven soldado alemán. Dos niños que representan mundos opuestos pero no tan lejanos.
Una historia contada en capítulos cortos y prosa sencilla que nos obliga a pasar páginas sin parar, leer sin mirar el reloj. Doerr consigue construir un universo de cuento y meternos dentro. Hay un huéfano superdotado, una niña ciega muy valiente y también una piedra de la suerte. Pero sobre todo hay un homenaje a la radio, a esas ondas misteriosas que difunden su mensaje a través de fronteras y por encima de ideologías. Ondas que sirven ala revolución, que llevan mensajes de libertad y esperanza, y que también puede ser delatoras, propagandíisticas y mentirosas. Mensajes que nos conectan, que nos hacen sentir cercano los lejano, hermano lo extranjero y que nos ayudan a descubrir lo asombroso.
Hay también en este relato atípico de resistencia y nazis un lugar destacado para los científicos que soñaron un mundo mejor. Así, Julio Verne y sus 100.000 leguas de viaje submarino salvarán a la joven Marie Lauire de la desesperación de la soledad en su momento más duro, Darwin y el Viaje de Beagle, serán la clave para su futuro.
El coraje y el miedo se alternan en esta parábola llena de ternura que nos enseña a mirar más allá. A ver la luz que no se puede ver.


Publicado en La Voz de Galicia

jueves, 15 de mayo de 2014

Cuando la guerra irrumpe en la vida : Reto escritoras únicas.


El legado de Nemirovsky sigue creciendo. Una nueva traducción llega a España de la mano de editorial Salamandra. La novela Los bienes de este mundo hurga sin compasión en la herida de Europa para retratar a la sociedad francesa más burguesa y provinciana y su reacción ante el desorden bélico. La escritora combina el estilo más clásico y la mirada más ácida para dejar al descubierto la incapacidad  manifiesta de sus contemporáneos ante el drama y la destrución que supusieron las dos guerras mundiales. Una obra muy en la línea de su genial Suite francesa, de la que se puede considerar precursora. Irène Némirovsky escribió Los bienes de este mundo en 1940 y la publicó por entregas en el semanario Gringoire entre abril y junio de 1941. Lo hizo sin poder usar su nombre, bajo el epígrafe: “Obra inédita de una mujer joven”, para escapar a la prohibición de trabajar que recogían los estatutos contra los judíos aprobados por el gobierno de Vichy. Finalmente, en 1947, cinco años después del asesinato de su autora en Auschwitz, la novela se publicaría con su nombre y en forma de libro en la editorial Albin Michel
Nemirovsky , que narra los acontecimientos en caliente, tal como los vive, como testigo directo, se vale de la familia Hardelot para retratar sin piedad los resabios y prejuicios de la Francia más rancia y obsoleta. La historia  se inicia en 1911, en una localidad cercana a la costa norte del país, con el joven Pierre Hardelot  y su amada Agnes. De la mano de este matrimonio recorremos treinta años de historia de Francia, desde los preludios de  Primera Guerra Mundial hasta la ocupación alemana en 1940. Una historia que se repite sin que sus protagonistas puedan hacer nada más que asistir expectantes al terrible espectáculo de muerte y destrucción. Nemirovsky combina la narrativa convulsa de los hechos con la mirada critica al provincianismo, pero deja una rendija abierta a la esperanza con la dulzura de una historia de amor que sobrevive a los malos tiempos. Sabiendo cual fue el cruel destino de la autora, morir en un campo de concentración, enternece su tierno optimismo.

Publicado en La Voz de Galicia.