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| Este es el árbol de la discordia |
En Cuba, tras la revolución, la celebración estuvo prohibida 28 años, lo que la convirtió en una fiesta clandestina. En 1997, poco antes de la visita del Papa Juan Pablo II a la isla, Castro declaró el 25 de diciembre festivo. Pero el ambiente no es muy festivo. La escasez de víveres, los apagones, la crisis económica y la indiferencia de los más jóvenes, que conocen la celebración sólo por referencias, hacen que la Navidad no sea brillante.
En China, es una fiesta comercial de la que muchos desconocen el significado. Incluso algunos creen que se celebra el cumpleaños de Santa Claus. Decoran los escaparates con espumillón y ponen el árbol, sobre todo en los centros comerciales extranjeros. Las familias más modernas y privilegiadas también montan el árbol en casa, y los niños ponen el calcetín para que Shengdan Laoren (圣诞老人, el Viejo de la Navidad) les traiga los regalos. La gente joven suele salir a cenar pizza fuera. Es la China <capitalista> que vive dentro del régimen.
Esto es la Navidad en tres países comunistas. Si porque aún quedan países comunistas. Ni la Navidad, ni la democracia, son el fenómeno planetario que pensamos: Dejemos de mirarnos el ombligo.
